Boiled Blood
Tu realidad contada con asco.Archivos para Ufología
Victoria.
El último guerrero ixita llegó a la tierra el 31 de agosto de 1974.
Como buena especie parasitaria, introdujo sus huevos en los estómagos de John y Marla Klein, unos granjeros tejanos de 65 y 61 años respectivamente.
Aprovechó que estos dormían para iniciar un lento proceso de gestación en sus estómagos que terminaría en una violenta eclosión y el nacimiento de varias docenas de criaturas alienígenas.
La esperanza de toda una raza.
El último guerrero ixita murió con la conciencia tranquila; jamás supo que John y Marla Klein mataron sin querer a sus retoños y evitaron la conquista de todo un planeta… con sal de fruta.
Invasión introvertida.
Marlon llevaba diez años viviendo entre humanos y nadie había sospechado de su origen alienígena. Era bueno disfrazándose.
Pero un día descubrió que sus vecinos también eran extraterrestres disfrazados, casi tan hábiles como él.
Y por si no tuviera bastante, además detectó más compatriotas entre sus compañeros de trabajo, amigos y demás miembros de su entorno.
Así hasta identificar a miles repartidos entre todos los estratos de la sociedad.
Marcianos indigentes, ricos, de clase media, artistas, políticos y hasta religiosos, entre ellos, el mismísimo presidente.
Dominado por las dudas, se planteó dar la cara y desvelar la identidad de esos millones de inmigrantes encubiertos, pero finalmente se decantó por hacerles creer que su disfraz funcionaba.
Así continuó la invasión más modesta de la historia.
Escogido para la gloria.
Los marcianos se llevaron a Alfie a otro planeta y le mostraron los secretos del universo.
A su vuelta, Alfie se jugó toda la pasta que tenía en un casino y la perdió.
“Menudos marcianos de mierda”, pensó Alfie.
Explotación laboral.
Enzo Baldini aseguraba que un objeto volador no identificado se estrelló a escasos metros de su residencia en Chula Vista. Eso sucedió hace treinta años, cuando Enzo aún no era el capo mafioso que es ahora.
Según él, los marcianos son parecidos a como los pintan las películas: Altos, cabezones y de apéndices alargados.
Nadie pone en duda su palabra; Enzo es el capo y el capo siempre tiene la razón.
Solo Mauro, su sobrino y mano derecha en los Estados Unidos, ha visitado las fábricas que Enzo tiene al sur de San Diego. Solo él ha visto de cerca a los tipos que manipulan la coca que la familia distribuye por todo el estado.
Son hábiles, o como diría el propio Enzo, “sus deditos alargados no tienen precio”.