Veneno.

•Septiembre 2, 2007 • Dejar un comentario

Otro muerto. Evelyn había perdido la cuenta de las veces que se había quedado viuda. Era la rutina de cada año. Cortejo, matrimonio y muerte en la noche de bodas. Sus vecinos la llamaban viuda negra.
Pero nadie podía demostrar nada, salvo que Eve tenía mala suerte.
Si le hubieran hecho una inspección médica quizá hubieran encontrado, replegadas en su espalda, las cuatro patas que le faltaban para hacer honor a su apodo.
Evidentemente, Evelyn nunca iba al médico.

Colas y cuernos.

•Agosto 9, 2007 • Dejar un comentario

El atasco comenzó a eso de las diez de la mañana y se alargó hasta las dos.
Los últimos de la cola decían que un camión había topado con un rebaño de ovejas e iniciado una reacción en cadena de inusitada violencia.
Los vehículos del centro aseguraban que el camión transportaba sustancias combustibles y que por eso un simple choque se había convertido en un infierno.
Aquellos que se encontraban a la cabeza del atolladero no entendían por qué el ejército había desplegado a todos esos efectivos alrededor del siniestro.
Solo a los integrantes del quinto regimiento de infantería desplazado desde Fort Hood se les explicó con detalle lo sucedido.
A todos se les prohibió hablar de la grieta ígnea y de las criaturas cornudas que, surgidas de la nada, invadieron la carretera y provocaron el accidente.
Los supervivientes serán deportados vía exorcismo el próximo viernes.

Burócratas depredadores.

•Agosto 4, 2007 • Dejar un comentario

Sanidad descubrió el martes pasado que en el restaurante de Pietro Costello se servía carne humana.
El mismísimo alcalde ordenó que cerraran el establecimiento el jueves.
Tenía una mesa reservada para el miércoles.

El toque mágico.

•Agosto 1, 2007 • Dejar un comentario

Terry era tan bueno jugando a los dados que sus rivales creían que hacía trampa. Pero él les demostró una y otra vez que estaban equivocados, al menos, hasta que Ezra apareció en su camino.
De suerte parecida o superior, Ezra era un hueso duro de roer, tanto que no tardó en destronar a Terry y acaparar todas las miradas.
Sus manos tenían una magia especial que codició hasta extremos enfermizos, los mismo que le condujeron a matar a Ezra, amputarle las manos y a pedirle a un matasanos ilegal que se las cosiera.
No pudo. Que él recordara, a los hombres no se le puede implantar manos mecánicas.

Invasión introvertida.

•Julio 24, 2007 • Dejar un comentario

Marlon llevaba diez años viviendo entre humanos y nadie había sospechado de su origen alienígena. Era bueno disfrazándose.
Pero un día descubrió que sus vecinos también eran extraterrestres disfrazados, casi tan hábiles como él.
Y por si no tuviera bastante, además detectó más compatriotas entre sus compañeros de trabajo, amigos y demás miembros de su entorno.
Así hasta identificar a miles repartidos entre todos los estratos de la sociedad.
Marcianos indigentes, ricos, de clase media, artistas, políticos y hasta religiosos, entre ellos, el mismísimo presidente.

Dominado por las dudas, se planteó dar la cara y desvelar la identidad de esos millones de inmigrantes encubiertos, pero finalmente se decantó por hacerles creer que su disfraz funcionaba.

Así continuó la invasión más modesta de la historia.